Significado
social, económico y
político de la Conquista

En el momento
inicial de la Conquista, la preocupación de los españoles estuvo embargada por
el oro; pero luego surgieron otras exigencias y la lucha por determinadas
encomiendas, las propiedades de tierra o el gobierno de las nuevas
jurisdicciones. La esclavitud de los indios, las encomiendas así como las demás
formas de explotación de la población aborigen comenzaron como producto de la
acción directa de los conquistadores. Con el virrey Francisco de Toledo fue que realmente empezó
la organización social y económica del Virreinato, cuando aplicó las nuevas
Ordenanzas de Felipe II e introdujo modificaciones radicales organizando a la
población nativa a través de las reducciones, de la reglamentación del uso de
los yanaconas (siervos); de la racionalización del servicio de la mita, de las
tasas del tributo, de las obligaciones y privilegios de los curacas y otras
medidas para el mejor aprovechamiento de la masa indígena teniendo en cuenta
los intereses de la Corona y el fortalecimiento del poder real. Los curacas,
lejos ya de las normas tradicionales que regulaban la reciprocidad y
redistribución andina, convertidos en abusivos jefezuelos étnicos sirvieron de
nexo entre los españoles y la población indígena para aprovecharla en todo lo
que pudo ser útil a los dominadores.
La
evangelización resultó ser el fundamento justificatorio de todos los hechos de
la dominación hispana. La religión fue el denominador común sobre el cual se
resolvieron los intereses y pugnas económicas, se sustentó el control de la
población y se organizó el sistema. La religión estableció el ordenamiento y la
jerarquización de la sociedad.
La conquista
determinó la superposición de dos sectores; el uno minoritario pero dominante;
el otro mayoritario pero dominado. Para los indígenas, la dominación española
significó no solamente el despojo de sus medios esenciales de producción, sino
también la imposibilidad de volverlos a organizar a su manera; causa
fundamental de su desestructuración.
Sobre los
templos incaicos se levantaron iglesias y capillas católicas y encima de cada
huaca se plantó una cruz. La religión católica proveyó a los españoles de toda
la autoridad moral de la que se sintieron impulsadas y a través de ella, fue
que se buscó inducir a la población nativa a nuevos modelos de comportamiento
en función de los intereses de la Corona, de la Iglesia y de los propios
conquistadores.

La producción
colonial fue siempre la explotación minera, los obrajes, el comercio y el
monopolio comercial a través del Tribunal del Consulado; por consiguiente
acumulación de dinero que significó para determinados grupos sociales y los
repartimientos mercantiles, que tuvieron también gran significado en la vida
social y económica de la época.
La demografía
afrontó un verdadero exterminio de la población aborigen tanto por las
condiciones del trabajo y las epidemias causadas por las enfermedades europeas.
En el orden
externo, la conquista del Perú contribuyó en gran manera al desarrollo del
Capitalismo mundial.
En el orden
interno, hay quienes no han dudado en expresar que el modo de producción que
dominó en el virreinato fue el modo de producción feudal.

